|
PROPIEDADES
NUTRICIONALES DEL ACEITE.
A pesar de que el aceite de oliva virgen extra aporta las mismas
calorías por gramo que otras grasas dietéticas (9 kcal/g), su composición
química, en concreto la proporción en ácidos grasos presentes en
ellas, así como la presencia de algunos compuestos antioxidantes
(polifenoles, fenoticianos) confiere a este aceite unas propiedades
nutricionales excepcionales. Posee un contenido de 55-80% de ácido
oleico y del 3-20% de linoleico (ácido graso esencial). También
contiene vitamina E, provitamina A y compuestos fenólicos que actúan
como antioxidantes. Éstos se encuentran sólo en los aceites de oliva
virgen, porque se pierden o alteran en el proceso del refinado.
El ácido oleico de las dietas ricas en aceite de oliva virgen extra
disminuye los niveles de colesterol total en sangre y el unido a
LDL y VLDL, y sobre todo, de los triglicéridos, y por el contrario
aumenta el colesterol unido a HDL (el colesterol bueno). Es antitrombótico,
antiinflamatorio y vasodilatador, disminuyendo la presión arterial.
También presenta un efecto positivo sobre las funciones digestivas,
previene la úlcera, al disminuir la formación de ácidos, favorece
la secreción biliar y pancreática y disminuye el estreñimiento.
Además, el ácido oleico, es más resistente a la oxidación que los
ácidos grasos poliinsaturados (propios de aceites de soja, girasol,
maíz). Por otro lado, la utilización de este aceite ha facilitado
los altos consumos de verduras y hortalizas frescas, en forma de
ensaladas, propios de los países mediterráneos. El aceite de oliva
virgen extra, a su vez, presenta propiedades culinarias, se puede
freír a altas temperaturas, produciendo pocos benzopirenos (sustancias
pro-cancerígenas), y se puede reutilizar hasta 5 veces en la fritura.
La
fritura en aceite de oliva virgen extra -tecnología culinaria originaria
de países mediterráneos- actualmente se considera una técnica muy
saludable. Este hecho se debe en gran parte al conocimiento en profundidad
del fenómeno de penetración de la grasa en los alimentos fritos,
que demuestra que, cuando el proceso se realiza correctamente, teniendo
en cuenta especialmente la temperatura y el tiempo de fritura, se
forma en el alimento una costra periférica que impide la penetración
de la grasa caliente en el interior de la masa del alimento. Por
ello la pérdida de vitaminas y minerales es mucho menor que en el
cocido o el asado, la grasa ingerida también es menor y por tanto
el valor calórico del alimento prácticamente no aumenta. La calidad
nutritiva de los alimentos fritos no disminuye frente a la del alimento
fresco, siendo el contenido de vitamina C de las verduras prácticamente
el mismo y la composición grasa de las carnes cualitativamente mejor
que antes de ser cocinadas.
En resumen, podemos decir que el secreto en la salud y la alimentación
se encuentra en el equilibrio, como en un buen concierto: con un
alto consumo de verduras y cereales, frutas ingeridas de postre,
bajo pero suficiente consumo de productos animales, en especial
pescado, todo ello irrigado por aceite de oliva, considerado como
el alimento estrella de la dieta mediterránea, puede resultar en
un efecto espectacular sobre la salud.
info@cordoliva.com
|